SOBERANÍA Y CIBERESPACIO*

La irrupción de INTERNET, el más importante suceso tecnológico desde la Revolución Industrial y cuyas implicaciones civilizatorias son inconmensurables, da lugar a reflexiones y debates en torno a su gobernanza, al papel de las grandes empresas tecnológicas, a las redes sociales y a su contenido, las cuales, unidas al correo electrónico y a miríadas de aplicaciones, plantean multitud de interrogantes y problemas de difícil solución.

A ellos se añaden fenómenos extremadamente tóxicos como son el uso de la red de redes con fines políticos, militares y subversivo, así como en función del terrorismo y de malas prácticas como pornografía infantil y pederastia. Existe también el fenómeno de estados y gobiernos reacios a aceptar este hallazgo que, entre otras cosas, implica el más revolucionario recursos para la difusión del conocimiento y la democratización de la información desde Gutenberg. Al asomarse a las posibilidades de este mecanismo para la acción social avanzada, Fidel Castro comentó: “Internet parece creada para nosotros…”

     De la pluma de un novelista dedicado a la ficción y no como elaboración científica surgió el concepto de “ciberespacio”. Hasta hoy, lo más parecido que existe al más allá. En ambos casos se trata de “realidades pensadas”, sin existencia física que no pueden ser percibidas por los sentidos y cuyas posibilidades, para decirlo de algún modo, se despliegan en el éter.

En ese ambiente, está el llamado espectro de frecuencias radioeléctricas, a veces llamado “espacio”. El Espectro Radioeléctrico es un recurso natural limitado que constituye un bien de dominio público, sobre el cual los estados nacionales ejercen soberanía, a partir del registro y asignación  de las frecuencias según se les solicite.

Estas frecuencias son utilizadas para las comunicaciones y la radiodifusión que son también fenómenos físicos que a veces se asocian y se confunden con Internet. A diferencia de la radiodifusión que es una relación entre emisores y receptores que ocupan frecuencias del espectro radioeléctrico, Internet difunde contenidos a demanda y no se realiza mediante “emisiones controladas”, sino que se pone en marcha a partir de la gestión de usuarios que, desde sus ordenadores, libérrimamente, desatan complicados procesos, entre ellos el accionar de las llamadas “redes sociales”

Uno de los problemas más complejos generados por la explotación de Internet es la enorme dependencia de importantes servicios y factores nacionales y globales que dependen de ella, lo cual ha colocado en primer plano las cuestiones de la “ciberseguridad”, es decir la protección de los recursos digitales de países, instituciones y personas de accidentes y de ataques maliciosos, lo cual ha dado lugar al uso de categorías innovadoras, aunque no suficientemente explicitadas como  «Ciber soberanía”, “Ciber terrorismo” y otras.

  La soberanía nacional es ejercida por el estado / nación sobre el territorio al interior de sus fronteras, incluidos el subsuelo, las áreas marítimas y el espacio aéreo, lo cual es respaldado por leyes que fijan límites y otros asuntos. No está todavía suficientemente claro de qué modo pudiera ejercerse soberanía estatal sobre algo como el Ciberespacio que no pertenece a ningún estado y ni siquiera tiene entidad física.

Estados Unidos ha declarado la intención de poner en marcha un servicio de Internet operado por ese gobierno destinado a Cuba, para lo cual obviamente no tiene derecho alguno y que significaría la violación de la práctica de que los estados, mediante leyes regulan la actuación de los proveedores de tales servicios, por lo general empresas privadas que operan con licencias y utilizan las redes telefónicas y las facilidades satelitales de los países.

La sensibilidad de esos asuntos estrechamente vinculados a la gobernanza de Internet hace que una acción así no tenga precedente alguno. Tal vez Cuba, país pobre y de escasos recursos y en materia de telecomunicaciones de bajo desarrollo, no pueda evitar que Estados Unidos haga lo que se propone.

Quien debe evitarlo inequívocamente es la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de Naciones Unidas cuya función es coordinar, unificar y regular los cánones de comunicación mundial y a la cual la Isla debe acudir de inmediato para movilizar a la comunidad internacional contra un hecho brutal sobre un asunto de máxima sensibilidad.

Estuve presente en un momento, cuando Estados Unidos preparaba el lanzamiento de la llamada Radio Martí y alguien habló de “interferirla”. Fidel intervino: ¿¡No pensarán ustedes impedir que la gente escuche la radio!? No comandante, le explicaron, de lo que se trata es de impedir que “entre la señal”. ¡Eso está bien! Respondió satisfecho.

Entonces la batalla no fue contra los usuarios, ahora tampoco.

Estados Unidos opera contra Cuba una emisora radial en ondas medias y cortas y una planta de televisión, una llamada Radio Martí y otra Televisión Martí, las cuales las autoridades de la Isla bloquean, sin afectar el derecho de sus ciudadanos, operando en el éter, en defensa de su espectro radioeléctrico, lo cual no parece posible respeto a INTERNET.

Sólo la legalidad internacional puede amparar a los estados y las naciones en un campo todavía ignoto y altamente sensible. ¡Hasta cuando! Allá nos vemos.

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*  El término ciberespacio, una realidad virtual fue popularizado por la novela Neuromante de William Gibsonpublicada en 1984.  En 1996, John Perry Barlow escribió la Declaración de Independencia del Ciberespacio en la cual exhorta a los gobiernos a no ejercer soberanía sobre este, definido por él mismo como «El nuevo hogar de la mente».