Aunque en todo el mundo se padece y se combate la publicación de informaciones falsas o manipuladas, el ciberacoso, las calumnias, así como el hackeo a los ambientes digitales de las instituciones, los intentos por influir en las campañas y procesos electorales, la interferencia en las cuentas y sitios privados, ningún gobierno recibe un fuego tan intenso desde las redes sociales e Internet como el de Cuba. Debido a que la ofensiva se despliega en el “ciberespacio”, las autoridades están virtualmente indefensas y algo desconcertadas.

Esa problemática origina un mayúsculo entuerto y un intenso debate local e internacional en torno al papel de las redes sociales que implica al gobierno y sus instituciones, especialmente a la prensa, a los partidarios y adversarios del sistema, a los proveedores de servicios de comunicaciones, a los emigrados, a la administración del presidente Biden y, por si fuera poco, a la opinión pública internacional.

El fenómeno ha provocado que, con cierta intensidad, el partido/estado que rige los destinos de la Isla, a pesar de la desfavorable coyuntura en la cual convergen varias crisis, impulse un examen de los problemas estructurales y funcionales de la prensa y la comunicación social que ha llevado a las adopción de polémicas legislaciones que penalizan varias acciones y a la creación de un organismo estatal para regir la prensa, la radio, la televisión y la comunicación social en su conjunto, incluyendo Internet.

El organismo, que como todos los demás y el estado en su conjunto operará bajo la dirección del Partido Comunista, constitucionalmente: “…Fuerza dirigente superior del estado y la sociedad”. Según se informó tiene la misión:

“De conducir y controlar la Política de la Comunicación Social del Estado y el Gobierno, así como contribuir a fomentar la cultura del diálogo y el consenso en la sociedad cubana…” Se dijo además que: “La creación del organismo…tributan a la ausencia, hasta el momento, de una institución que conduzca y controle el sistema de comunicación social para fortalecer la institucionalidad del país”.

 La nueva entidad acogerá tres conjuntos. La prensa escrita que está formada por tres periódicos de circulación nacional, 16 con alcance provincial, todos con formato tradicional y digital. También se edita Granma Internacional y varias decenas de revistas. Este conglomerado es un enigma puestos, excepto la revista Bohemia operan como “órganos oficiales” del Partido, los sindicatos y la Juventud Comunista.

Las preguntas son: renunciará el partido a sus órganos de prensa escrita, los colocará bajo jurisdicción estatal, o quedaran fuera del sistema del nuevo instituto que entonces seria un “proyecto mocho” porque, bajo cualquier enfoque, la prensa escrita es el núcleo de la información y la comunicación social.

 La Radio Cubana con 100 emisoras de ondas medias (AM), siete con alcance nacional y una planta internacional de ondas cortas, “Radio Habana Cuba” y una emisora destinada al turismo, “Radio Taino”. Por su parte la televisión cuenta con siete canales nacionales, algunos de alta definición (HD), 15 de carácter provincial, unos 40 locales y uno, “CubaVisión Internacional” con alcance mundial.

Desde los años sesenta este emporio ha estado bajo la dirección del Partido Comunista que, ahora da paso al costado y cede al nuevo organismo los aspectos financieros, operativos y administrativos, aunque continuará siendo rector de la política informativa y de comunicación social (el pollo del arroz con pollo) y probablemente controle la nomenclatura dirigente.

Aunque todo está aún por ver, la medida contiene granos de innovación, sugiere un enfoque más moderno, tal vez menos rígido, con más independencia para directivos, creadores y editores de los medios. Probablemente con idénticos compromisos ideológicos y políticos que dará más prioridad a la comunicación social. Uno de los retos será lidiar con la miríada de órganos de diferente entidad y carácter privado que operan al amparo de las nuevas tecnologías de la información, entre ellos las redes sociales.

La tarea de los directivos del nuevo pool informativo no será fácil ni divertida. ¿Será un cambio real y multilateral o más de lo mismo? El debut lo dirá. En cualquier caso: ¡Bienvenido al club” ¡Que para bien sea!”. Allá nos vemos.

26/08/2021

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NOTA. El presente artículo fue redactado antes de la Mesa Redonda de ayer que, excepto la intervención del presidente de la UPEC que fue más bien conceptual y sincera, los otros dos funcionarios, aportaron muy poco, excepto la sensacional revelación que han demorado 9 años para hacer algo que antes se hacía en tres semanas.