Mark A. Milley, máximo oficial militar de Estados Unidos como jefe del Estado Mayor Conjunto

UN PRESIDENTE PELIGROSO

Un libro de los periodistas Bob Woodward y Robert Costa revelan la alarma que el «declive mental» del mandatario ocasionó en la cúpula del Pentágono

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Donald Trump, ante un grupo de seguidores, en julio pasado

ROSS D. FRANKLIN / AP

El general Mark A. Milley, máximo oficial militar de Estados Unidos como jefe del Estado Mayor Conjunto, tomó medidas extremas ante el temor de que el presidente Donald Trump hubiera perdido la cabeza y pudiera ordenar un ataque contra China. Así lo relatan el veterano periodista y descubridor del Watergate, Bob Woodward, y el reportero Robert Costa en el libro Peril (Peligro), que acaba de editarse en EE.UU.

Según, los periodistas, el general Milley actuó en dos ocasiones en los últimos meses del mandato de Trump, con sendas llamadas a su homólogo chino, el general Li Zuocheng, para asegurarle que EE.UU. no atacaría su país.

La primera llamada data del 30 de octubre de 2020, cuatro días antes de las presidenciales; y la segunda, el 8 de enero de 2021, dos días después del intento de golpe de Estado de Trump mediante el asalto al Capitolio. El primer contacto lo estableció Milley al comprobar que, según el servicio de inteligencia, los chinos creían que EE.UU. preparaba un ataque. Así lo hacían pensar los ejercicios militares en el Mar de China Meridional y la retórica crispada de Trump hacia el gigante asiático. “General Li, le aseguro que el gobierno estadounidense es estable y todo está bien”, le dijo Milley. “No atacaremos… Y si vamos a atacar, le avisaré”.

El general Milley, en una imagen de archivo

El general Milley, en una imagen de archivo

SUSAN WALSH / AP

En la segunda llamada, con los chinos más nerviosos al ver lo ocurrido el 6 de enero, Li no se conformó con las nuevas palabras tranquilizadoras de Milley. Y el estadounidense le entendía, pues él mismo creía que el presidente había sufrido “un declive mental”, como reveló a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Los dos estaban de acuerdo en que Trump era imprevisible en ese momento; tal vez capaz de todo.

Luego, Milley recibió una llamada telefónica directa de la presidenta Pelosi. Woodward y Costa obtuvieron  una transcripción de la conversación, durante la cual Milley intentó tranquilizar a Pelosi diciéndole que las armas nucleares estaban a salvo.

«Sabes que está loco. Ha estado loco durante mucho tiempo», dijo Pelosi a Milley, y él se mostró de acuerdo

Pelosi se explicó así: «Lo que te estoy diciendo es que si ni siquiera pudieron detenerlo de un asalto al Capitolio, ¿quién sabe qué más puede hacer? ¿Y hay alguien a cargo en la Casa Blanca que estuviera haciendo algo más que besar su trasero gordo?»

La presidenta de la Cámara baja continuó: «Sabes que está loco. Ha estado loco durante mucho tiempo». Según Woodward y Costa, Milley respondió: «Señora presidenta, estoy de acuerdo con usted en todo».

En todo caso, y ante la posibilidad de que fuera China la que atacara de manera preventiva ante un presidente estadounidense impredecible y vengativo, Milley tomó medidas extraordinarias. Convocó una reunión secreta en su oficina del Pentágono el 8 de enero para revisar el proceso de acción militar, incluido el lanzamiento de armas nucleares. Y dijo a los altos oficiales militares que no recibieran órdenes de nadie a menos que él estuviera involucrado. “No importa lo que les digan, ustedes ejecutan el procedimiento, y yo soy parte de ese procedimiento”, dijo Milley a los oficiales. Y les pidió que se comprometieran a respetar el compromiso bajo juramento.

«No quiero ser más tu amigo si no haces esto. Nos has traicionado. Yo te hice cuando no eras nada», le dijo Trump al vicepresidente Mike Pence cuando él se negó a seguirle el juego cuando no aceptó la derrota

El libro también aporta novedades sobre los esfuerzos de Trump por mantenerse en el poder después de haber perdido las elecciones. El mandatario presionó a su vicepresidente, Mike Pence, para que se negara a certificar los resultados de la proclamación en el Capitolio el 6 de enero. Entonces  Pence llamó a Dan Quayle, exvicepresidente y compañero republicano de Indiana, para ver si había alguna forma de acceder a la solicitud de Trump. Quayle dijo que no. “Mike, no tienes margen en esto. Ninguno. Cero. Olvídalo”, dijo Quayle, según el libro.

Pence, como sabemos, finalmente se negó a seguir el juego a Trump y le desafió para que asumiera y afirmara la victoria de Joe Biden. Trump le replicó: «No quiero ser más tu amigo si no haces esto. Nos has traicionado. Yo te hice cuando no eras nada».