varadero
Foto: Tomada de Iberostar

En términos deportivos, pudiera decirse que, pese a la COVID-19, Varadero no se ha desentrenado del todo, y sigue apostando por una gestión cada vez más eficiente, elemento clave en la industria del ocio.

«Han sido tiempos difíciles, y se nota la diferencia, aunque mi hotel prácticamente no se ha parado», sostuvo Antonio Arencibia Delgado, fundador del Royalton Hicacos, instalación de vanguardia en el balneario.

«Es cierto que al principal polo turístico de sol y playa de Cuba le faltó mayor ejercicio durante los últimos tiempos, pero aun así mantiene sus bríos y no ha perdido los encantos que lo distinguen.

«Que es una playa linda, casi mágica, es algo que nadie se atreve a poner en duda. Varadero es el paraíso de siempre, ahora quizá más bonito y con muchas más opciones para los clientes», observó Arencibia Delgado.

«Los tiempos cambian pero el turismo es el mismo, lo importante sigue siendo la calidad del servicio y ahora, sobre todo, no desistir de la vigilancia sanitaria», expresó, por su parte, Germán Sardiñas, informático de la propia instalación.

«En más de año y medio, la pandemia golpeó bien duro al sector turístico a nivel planetario; no obstante, el balneario matancero logró readaptarse a las adversas circunstancias y se mantiene funcionando», apreció Ivis Fernández Peña, delegada del Ministerio de Turismo (Mintur) en la provincia de Matanzas.

Adicionó que, a diferencia de otros destinos, Varadero no ha dejado de trabajar, y, si bien opera a bajos niveles, lejos de su actividad habitual, continuó recibiendo turistas y hoy está activo en todos los procesos de la industria.

Otra cosa a su favor es que el 98 % de la fuerza laboral recibió la vacuna contra la pandemia.

«De cierta forma, eso constituye una ventaja de cara a la reapertura del 15 de noviembre», dijo la funcionaria, y dejó claro que, tras ese momento, Varadero acogerá tanto a turistas extranjeros como a vacacionistas nacionales.

UN POLO ABIERTO TAMBIÉN PARA NACIONALES

Cuando la COVID-19 tocó tierra en nuestro país, en el polo de fama mundial había casi 35 000 viajeros disfrutando de su linda playa y de las bondades del turismo cubano, el más seguro del planeta. Las instalaciones estaban casi al tope y se presagiaba un excelente año.

Después de almanaque y medio, y agobiados por estos largos meses de pandemia, muchos clientes asiduos acarician la idea de vacacionar en la Playa Azul, y dedicarse al menos un fin de semana.

El deseo de disfrutar del balneario comprende a los turistas nacionales, un mercado que crece progresivamente y que, desde hace cinco años, se sitúa en el segundo escaño, detrás de Canadá, entre los principales mercados emisores.

«En 2020 se alojaron en Varadero más de 80 000 vacacionistas nacionales, y se pronosticaban unos 300 000 en el actual año, sobre todo en la época de verano», comentó Fernández Peña, luego de lamentar la llegada de la pandemia. El mercado interno en el destino Cuba marca la actividad turística, apuntó.

Esclareció que el acceso a las instalaciones del polo será de acuerdo con la respuesta de cada provincia en su enfrentamiento a la COVID-19, y que el pago puede ser también en la moneda nacional (CUP), al tipo de cambio de 24 pesos cubanos por un dólar, como está recogido oficialmente.

Igual lo pueden hacer con su tarjeta en mlc, y en ese caso recibirán un descuento del 10 % como mínimo.

Los nacionales, afirmó, tienen derecho a todas las instalaciones en servicio, aunque en un primer momento, hasta tanto se normalice la situación con la COVID-19, se consideró prudente destinar un grupo de hoteles para el mercado interno.

Adelantó que en el afamado balneario se ordena todo bajo un cronograma de trabajo bien preciso.

ATENTOS A LA SALUD DE HUÉSPEDES Y TRABAJADORES

Fernández Peña dio por hecho que la provincia reforzará los protocolos de bioseguridad contra la COVID-19 cuando se reinicien las operaciones turísticas a gran escala en todo el país.

Recordó que el sector priorizó a nivel nacional la vacunación de los trabajadores, incluidos aquellos que participan de una forma u otra en la cadena de la actividad turística.

Acerca de las inquietudes de algunos, confirmó que no se trata de flexibilizar, sino de cambiar los protocolos a la llegada de los viajeros, en la movilidad, y aseguró que en lo adelante la seguridad adquiere una mayor significación en los estándares de calidad, incluso puede convertirse en uno de los motivos decisorios para realizar un viaje.

Agregó que una de nuestras mayores fortalezas en cuanto al turismo es el contacto con el pueblo, amable, solidario, que marca una diferencia como destino turístico, así como la seguridad, a la que se le incorporó, desde el inicio de la pandemia, la seguridad higiénico-sanitaria.

Es un criterio que suscribe Ailuj Casanova Barreto, directora provincial de Salud Pública. Explicó que, como parte de las medidas encaminadas a garantizar una mayor protección epidemiológica en el polo, se establecerán dos puntos de desinfección, y que la pesquisa activa se desarrollará en varios momentos y lugares, tanto desde el arribo del viajero por el aeropuerto hasta su ingreso en la instalación turística.

La señal de mayor vigilancia es muy clara, y a juicio de Casanova Barreto será conveniente llevar la relación nominal de todos los huéspedes, así como también la creación de un grupo de activistas destinados a reforzar la labor del personal de Salud en los hoteles, además del monitoreo a los trabajadores desde la comunidad.

Tampoco los transportistas están ajenos a este propósito. Según Roberto Bernal Villena, director provincial de Transporte, se dispone de los vehículos para cumplir los protocolos de bioseguridad y de los medios de protección para los choferes.

En todo caso, definió Ivis Fernández, lo más importante es y será siempre velar por la salud de huéspedes y trabajadores. Elogió, además, el altruismo de los trabajadores del sector, en general, en el enfrentamiento al coronavirus, labor que tuvo su punto más alto en aquellos hoteles que funcionaron como hospitales.

LA PUERTA GRANDE DE VARADERO

De excelente clasifican el desempeño de directivos y de los trabajadores del aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, segundo en importancia del país, y ya listo para asumir el desafío de un incremento en las operaciones a partir de la segunda quincena de noviembre, con la confirmación de varias aerolíneas de Canadá y de países europeos.

Han sido capaces de sobreponerse a los inconvenientes y no perdieron tiempo para entrenar y capacitar a su personal, sin descartar iniciativas con el objetivo de intensificar las medidas de protección ante la COVID-19, afirmaron especialistas del sector.

El propio ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, aseveró, en visita reciente a la terminal aérea, que el Juan Gualberto Gómez sobresale no solo por su ubicación, sino por su técnica, como uno de los más competentes a nivel nacional.

El director, José Antonio García Manso, dijo que rediseñan los flujos tanto a la entrada como a la salida del aeropuerto, con la intención de agilizar todos los procesos cuando sea mayor el arribo de pasajeros.

UN DESPERTAR MÁS HERMOSO

Estos tiempos permitieron, a su vez, seguir dando mantenimiento y haciendo inversiones, y mucho ayudó, dice Ivis Fernández, el impulso de obras de cara a la Feria Internacional de Turismo, evento que luego se pospuso pero facilitó ampliar todos los alcances.

Una de las de mayor prosperidad fue la reparación capital del Centro de Convenciones Plaza América, ahora con una imagen totalmente renovada para asumir la apuesta por un turismo de congresos y otros incentivos.

De igual modo restauraron la Casa Perla, trabajo que se alzó con una mención entre los nominados al Premio Nacional en Conservación y Restauración de Monumentos.

Pero fue la creación del bulevar la más novedosa intervención en los últimos tiempos, un espacio singular que refuerza los incentivos del destino Varadero y afianza los elementos de cultura, naturaleza y seguridad del turismo en la Isla.

En la etapa, otras unidades recibieron los beneficios de mejoras constructivas e inversiones que impactarán en el servicio a los clientes y optimizarán la imagen del balneario.

Aunque recordó que el sector ha sido muy afectado por la pandemia y por un bloqueo recrudecido que entre sus principales medidas apunta a dañar la actividad turística cubana, la Delegada del Mintur en Matanzas resaltó que, como industria que mueve a la economía, trabajará encadenada con otros muchos sectores para sobrellevar los grandes gastos que implica; sin embargo, aseguró que la próxima reapertura traerá muy buenas noticias y, sobre todo, dará cuenta del empeño para que nada reste esplendor a la oferta de felicidad con que Varadero recibirá a quienes concurran a sus instalaciones y paisajes.