El tiburón y la sardina
El país más poderoso del planeta Tierra le tiene declarada, hace sesenta y dos años, una guerra no convencional a un pequeño país que se encuentra a solo noventa millas de su costa. Esa guerra ha tenido el firme propósito de derrocar al gobierno allí establecido y cambiar el sistema imperante en el pequeño país.
Parte de la estrategia de esa guerra es pagarle a ciudadanos que allí residen para que les hagan internamente el trabajo sucio que ellos necesitan que se haga.
Si el gobierno del pequeño país trata de reprimir y contener al elemento quinta columnista interno, el poderoso guerrerista y sus aliados acusan al pequeño país de ser represor, violador de los derechos humanos y dictatorial, pero si este no lo hace, las acciones que el poderoso quiere que se lleven a cabo a la larga derrocarán al gobierno del pequeño país y el sistema imperante se vendrá abajo.
¿Quién en su sano juicio podrá acusar al gobierno del pequeño país por tomar las medidas necesarias para impedir que esas acciones de los quinta columnistas internos se lleven a cabo?
Desgraciadamente, en un país asediado y en estado de guerra, en algunos momentos son lógicas, aceptables y necesarias algunas medidas extremas. ¿No lo cree Ud. así?

Creen que a Cuba le llegó la hora

Lo ensayaron en Siria y lo único que han conseguido es dejar un enjambre de muertos, destrucción de ciudades y robo de hidrocarburos, pero fracasaron en el objetivo final que era el derrocamiento del régimen. Recuerdo que en un momento el Presidente Obama le dio un pequeño plazo de tiempo a Bashar al Ásad para que renunciara y abandonara el poder .
Lo hicieron en Libya, donde a base de bombardeos que dejaron miles de víctimas crearon el caos, la desesperación y la incertidumbre hasta que derrocaron y asesinaron vilmente a Muammar Gaddafi. ¿Qué quedó en aquel próspero y organizado país? La ruina, la destrucción y el caos permanente. Un verdadero desastre social, económico, político y financiero es lo que existe ahora en aquel país.
No voy a seguir cansando a nadie con ejemplos de todas estas revoluciones de colores, papeles, etc. que se han llevado a cabo en diferentes países del mundo, inventadas, organizadas y financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, para vergüenza de su noble pueblo, pero tengo que referirme ahora a Cuba donde no sé quién le ha estado aconsejando al mandatario actual de que las condiciones están maduras para llevar a cabo algo parecido a las calles cubanas.
Biden se ha rodeado de un equipo de consejeros que a la vez se aconsejan de los más reaccionarios, patéticos, anti-cubanos y retrógrados del Congreso norteamericano. De allí le llegan los mensajes que aparentemente él gustosamente escucha. Creen que a Cuba le llegó la hora, la hora de las revueltas, del caos y del cambio de régimen y en eso están trabajando arduamente llenándole la cabeza de desinformaciones a algunos apátridas dentro de la isla que parece que no saben que las bombas no distinguen, que la destrucción es para todos, que el caos no tiene límites y que las víctimas pueden ser ellos mismos o sus familiares más cercanos.