Mientras persisten los asesinatos masivos en escuelas primarias en Estados Unidos, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz continúan alzando sus fusile ensangrentados para exhortar a los ciudadanos a comprar armas.

En esta ocasión, la violencia armada se sació en la primaria Robb, situada en la ciudad de Uvalde, Texas con saldo de 19 niños y dos maestros muertos. 

El atacante, un menor “envenenado” por el agresivo sistema estadounidense, fue identificado como Salvador Ramos, un estudiante de 18 años de secundaria de la misma localidad que había comprado unos días antes, dos fusiles de asalto de alta potencia.  

Ese poblado es una pequeña comunidad de unos 16 000 habitantes, en su mayoría de origen mexicano, situado a unos 130 kilómetros al oeste de San Antonio.

Al parecer, la condición de ser latinos fue lo que motivo que la policía no entrara rápidamente al aula donde disparaba a los alumnos el atacante, según varios medios de comunicación.

El senador estatal demócrata Roland Gutiérrez aseguró que Ramos adquirió los fusiles de asalto el mismo día que cumplió los 18 años. 

De enero a mayo de este año han ocurrido 214 tiroteos masivos según los Archivos de Violencia de Armas (GVA por sus siglas en inglés). Dos de ellos grandes masacres, la de Uvalde, Texas y la de Búfalo en la que otro joven de 18 años asesino a 18 personas.

El gobernador republicano de Texas, Gregg Abbott, que recibe dinero de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) justificó la acción debido a que los “profesores no estaban armados ni bien entrenados”. ¿Locura del sistema?

Aunque no existen datos oficiales, varias organizaciones como la GVA estiman que la población civil posee en sus viviendas más de 900 millones de armas de fuego. 

Según el trabajo periodístico de Univisión, el poderosísimo lobby de las armas ha gastado 265 millones de dólares en campañas electorales desde 1990, y la mayoría ha sido destinada a candidatos y políticos del Partido Republicano.

Dos de los principales propulsores de la tenencia indiscriminada de armas en Estados Unidos son los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, ambos cubanoamericanos. El primero ha recibido cerca de seis millones de dólares de la NRA y el segundo alrededor de tres millones, para apoyarlos en sus campañas electorales. 

Cruz en la convención anual de la NRA que se realizó en Houston, Texas, a solo tres días de la masacre de Uvalde, dijo: “no debemos reaccionar ante el mal y la tragedia abandonando la Constitución o infringiendo los derechos de nuestros ciudadanos que cumplen con la ley”.

Marco Rubio ha sobresalido en esas lides por su defensa a ultranzas de la Asociación Nacional del Rifle y la promoción de venta de cualquier armamento a la población. 

El diario The New York Times informó que Rubio declaró en un acto de campaña en una fábrica de armas en Nuevo Hampshire: «Fui a comprar una pistola el día 24, en Nochebuena y tanto yo como mi mujer poseemos armas de ese tipo”.

Thomas Massie, senador republicano por el estado de Kentucky provocó recientemente numerosas críticas cuando publicó en su página de Twitter una foto en la que toda la familia enseñaba diversas armas junto con las palabras: «Feliz Navidad: Santa, por favor trae munición». Hacía solo unos días, Ethan Crumbley, un adolescente de 15 años, mató a balazos a cuatro compañeros de secundaria en Oxford, Michigan, y dejó a siete heridos.

Como afirmó el senador Chris Murphy, de Connecticut, los niños van a la escuela con el miedo de ser baleados en el propio recinto. 

Eso solo ocurre en un enfermizo sistema.