Cuando la presentación de un libro logra llenar de emoción, tristeza, amor y esperanza al público presente y sentir como el resurgir de la vida de alguna persona que por su valentía y dignidad ha pasado a formar parte de la historia de su país, se puede afirmar que la obra será imperecedera.

Y así ocurrió con el libro de poesía “Siempre tu palabra cerca” escrito por el joven argentino de 22 años, Joaquín Areta, secuestrado y desaparecido por la dictadura que desangró a más de 30 000 personas en esa nación sudamericana.

Para la presentación de la obra, publicada por el Fondo Editorial Casa de las Américas, con el apoyo de la revista Resumen Latinoamericano-Cuba y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, viajó expresamente a La Habana, su hijo Jorge Ignacio Areta. 

“Los poemas de mi papá pasaron por diversos estadios antes de llegar a ser un libro. Fueron escritos de manera urgente en una pequeña libretita roja entre 1977 y 1978. Acompañaron a mi mamá durante 30 años, mecanografiados por ella recorrieron un largo camino público antes de convertirse, a mediados de 2010 (primera edición) en el libro Siempre tu palabra cerca”.

La obra es el epitafio escrito por un poeta que se enfrascó en una lucha desigual contra una sanguinaria dictadura que se ensañó contra el pueblo argentino y se sació con el terror, los secuestros, torturas y asesinatos contra jóvenes, ancianos, mujeres y niños desde 1976 hasta 1983. 

Desde los 16 años Joaquín se integró a organizaciones juveniles revolucionarias. Laboraba como obrero en una fábrica y en 1973 inicia la carrera de medicina sin interrumpir su militancia en la organización Montoneros.

En 1976 se casa con Adela Segarra y ante la ola represiva de la dictadura, ese mismo año pasan los dos a la clandestinidad. En 1977 nace Jorge Ignacio, el hijo de la pareja formada por Joaquín y Adela.

Joaquín escribía sus poemas y pensamientos políticos en una pequeña libretita roja que fue guardada celosamente durante 30 años por Adela. El 29 de junio de 1978, mientras se dirigía a una reunión de la organización fue secuestrado y desaparecido por las fuerzas represivas del régimen militar de Jorge Videla.  

La edición cubana de Siempre tu palabra cerca, cuenta con prólogos de Abel Prieto, director de la Casa de las Américas, de Víctor Casaus, director del Centro Pablo y escritos de Jorge Areta y de Adela Segarra.

En 2005, el presidente Néstor Kirchner quién entre otros anhelos de su gobierno luchó por esclarecer los asesinatos ocurridos durante la dictadura militar, leyó en público el poema de Joaquín titulado “Quisiera que me recuerden”.

Jorge, en sus palabras durante la presentación del poemario significó: “No puedo adivinar el sentido que tendrían hoy las palabras de mi papá para sí mismo, no sé si su destino era ser poeta o militante, no puedo saberlo. En todo caso tengo la certeza que no fue el azar el que lo hizo poeta sino una necesidad vital…mi deber de hijo es dejar que sus poemas sigan ese camino vital, por siempre joven, y que desde allí nos iluminen”.

Graciela Ramírez, directora de la publicación Cuba en Resumen, en sus palabras expresó que Joaquín “desde sus poemas nos habla, nos conmueve, quita las mordazas, levanta a sus compañeros caídos, rompe el silencio que quisieron imponer a su joven y heroica vida. Con su ejemplo de amor y de lucha por la dignidad humana, regresa desde ellos a nuestro presente y nos abraza con su palabra siempre cerca”.

Cierto que esta obra es el epitafio de un joven poeta revolucionario que sintió profundo amor hacia su familia y a su Patria, como otros muchos argentinos y latinoamericanos que han seguido el ideario de José Martí de que Morir por la Patria es Vivir.