No renunciaremos jamás a la defensa de la independencia, soberanía y libre determinación de los pueblos

Así lo aseveró el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en el debate general del segmento de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Agradeció el respaldo en la lucha contra el bloqueo

 

Ver Más

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció ante la Asamblea General de la ONU el recrudecido bloqueo de Estados Unidos a nuestro país y su daño humano imposible de cuantificar, al tiempo que ratificó el mantenido empeño del pueblo y el Gobierno cubanos de avanzar en la construcción de una sociedad socialista más justa, democrática, próspera y sostenible.

En el mismo podio donde representantes de diversos países se han pronunciado en las jornadas precedentes de este 77mo. Período de sesiones contra la política de asfixia de Estados Unidos contra Cuba, Rodríguez Parrilla apuntó el alto precio que nuestro país ha pagado por defender su legítimo derecho a existir como nación soberana e independiente, y recordó que a 30 años de la primera resolución de la propia Asamblea General contra el bloqueo, el Gobierno de Estados Unidos continúa ignorando la demanda casi unánime de la comunidad internacional para que cese su política ilegal y cruel contra la Isla.

El Ministro cubano de Relaciones Exteriores reafirmó que, luego del recrudecimiento del bloqueo en extremo y a niveles sin precedentes desde 2019 y durante la pandemia de la COVID-19, persiste el empeño de Washington de generar carencias materiales, escasez, sufrimiento, sembrar el desaliento, la insatisfacción y provocar daños al pueblo cubano.

Rodríguez Parrilla denunció que la Casa Blanca refuerza las presiones a gobiernos, instituciones bancarias y compañías de todo el mundo interesados en relacionarse con Cuba y persigue todas las fuentes de ingreso y de entrada de divisas al país para provocar el colapso económico, como resultado de lo cual, la economía nacional ha experimentado presiones extraordinarias que se manifiestan en la industria, las prestaciones de servicios, la escasez de los alimentos y medicinas y el deterioro del nivel de consumo y bienestar general de la población.

El bloqueo es un acto de guerra económica en tiempo de paz, aseveró.

El Canciller también reiteró que la actual administración estadounidense mantiene vigentes las medidas de presión más agresivas adoptadas por el Gobierno del expresidente Donald Trump, entre las que citó la injustificada inclusión de Cuba en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, emitida de modo arbitrario y unilateral por el Departamento de Estado.

Enfatizó en que esa calumniosa calificación impone un estigma sobre entidades e instituciones cubanas y dificulta en extremo las transacciones financieras y comerciales, y las posibilidades de pagos y créditos.

Cuba, que ha sido víctima del terrorismo de Estado, no promueve ni promoverá jamás el terrorismo. Por el contrario, lo condenamos en todas sus formas y manifestaciones, afirmó.

El Canciller también denunció la manipulación oportunista que hace Washington de temas de alta sensibilidad como el terrorismo, la religión, la democracia, la justicia, la corrupción y los derechos humanos.

El doble rasero, la incoherencia, la selectividad, la manipulación política, dañan la causa de los derechos humanos, enfatizó, y citó como «triste ejemplo» el discurso que le precedió, pronunciado por el Canciller checo, «que no se atreve a mencionar el crimen del bloqueo a Cuba».

El titular cubano también recordó las alertas de Cuba al Gobierno de Estados Unidos de que deben solucionarse los factores que alientan la migración irregular y provocan pérdidas de vidas, como el incumplimiento, por su parte y desde el año 2017, de su obligación de otorgar no menos de 20 000 visas anuales para migrantes, según los acuerdos bilaterales vigentes, así como la existencia de la Ley de Ajuste Cubano, el trato privilegiado con motivación política, las presiones restrictivas sobre países de tránsito regular y el bloqueo económico reforzado.

En ese ámbito, Rodríguez Parrilla consideró como «un paso positivo» el anuncio formulado la víspera de que el procesamiento de visas de migrantes retornará a la embajada de Estados Unidos en La Habana.

Reiteró la disposición de Cuba de avanzar hacia un mejor entendimiento con el Gobierno de los Estados Unidos y desarrollar relaciones civilizadas e, incluso, de cooperación entre ambos países, sobre la base del respeto mutuo, la igualdad soberana y sin menoscabo de la independencia y la soberanía cubanas, a pesar de profundas diferencias.

También destacó y calificó de valioso el compromiso y las recientes manifestaciones de respeto a los derechos soberanos de Cuba y de rechazo a la agresión estadounidense, particularmente al bloqueo, por parte de cubanos y descendientes de cubanos en diversas partes del mundo y en los propios Estados Unidos, así como las declaraciones de los jefes de Estado y de Gobierno que en el debate general se han pronunciado contra esa política,  el respaldo histórico de la Asamblea General a Cuba y las muestras de solidaridad hacia la Isla de gobiernos, personalidades, organizaciones políticas y movimientos de solidaridad, sociales y populares del mundo entero.

Hoy, esa solidaridad y apoyo siguen siendo imprescindibles, apuntó.

Más adelante, el Canciller cubano evocaría cómo Cuba venció la COVID-19 con recursos, vacunas propias, y la solidez de nuestro sistema de Salud Pública y de ciencia, así como pudo colaborar modestamente con el envío de 58 brigadas médicas a 42 países y territorios, en el peor momento de la pandemia.

Explicó que trabajamos por recuperar la vida económica y social del país; apoyar la transformación de nuestras comunidades y sostener y ampliar los programas sociales, y seguimos perfeccionando nuestro ordenamiento jurídico para asegurar el pleno disfrute de todos los derechos humanos por todas las cubanas y cubanos, y enriquecer el sistema de justicia social que han disfrutado varias generaciones.

En tal sentido, Rodríguez Parrilla calificó como un ejercicio de genuina democracia directa y poder efectivo del pueblo cubano, el referendo del novedoso e inclusivo Código de las Familias que tendrá lugar el próximo 25 de septiembre, luego de un amplio proceso de participación y consulta popular.

Desigualdad, clima de tensión y consecuencias impredecibles

Al iniciar sus palabras, Rodríguez Parrilla había recordado cómo la COVID-19 puso de relieve en el mundo la verdadera esencia del injusto e insostenible orden internacional, y afirmó que a pesar de que la humanidad posee un formidable potencial científico-técnico que antes no tuvo y una extraordinaria capacidad de generación de riqueza y bienestar, nunca antes el mundo fue tan desigual y la inequidad tan profunda en tanto, y paradójicamente, crece el gasto militar mundial de manera vertiginosa y supera por primera vez los dos millones de millones de dólares.

Nada justifica que la humanidad siga estando amenazada por la existencia de casi 13 000 armas nucleares, afirmó, al tiempo que abogó por la universalidad del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

¿Cuánto más podríamos hacer si esos recursos se destinaran a promover la salud y el desarrollo? ¿Cuántas muertes por la Covid-19 y otras causas habrían podido evitarse? ¿Cuántos niños y niñas se salvarían del hambre y las enfermedades prevenibles o curables?, preguntó.

En su discurso, el Ministro también llamó a actuar sin más demora frente al cambio climático. «Tenemos una sola Tierra, único hogar de todos», recordó.

El Canciller alertó acerca del «camino muy peligroso» que transitan las relaciones internacionales y denunció que la ofensiva de EE. UU. dirigida a subyugar Estados por vía de la amenaza y la coerción económica, militar y político-diplomática, para someterlos a un orden basado en sus caprichosas reglas, unido a la expansión de la OTAN y el desarrollo de una doctrina agresiva y de la guerra no convencional de quinta generación, conducen inevitablemente a un clima de tensión y conflicto, cuyas consecuencias son impredecibles.

En otro momento de sus palabras, Rodríguez Parrilla agradeció la digna postura asumida por varios países de nuestra región ante las arbitrarias exclusiones en foros hemisféricos, y afirmó que la «unidad en la diversidad» propuesta por el entonces presidente Raúl Castro es posible en los países del Sur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que se fortalece cada vez más y va creando las condiciones para que nuestra región avance hacia formas superiores de integración y cooperación, sobre la base de los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Luego de expresar el respaldo a las causas justas de la región y del mundo, entre otras posturas de la política exterior cubana, Rodríguez Parrilla aseguró que Cuba continuará alzando su voz para rechazar la dominación y el hegemonismo, las medidas coercitivas unilaterales, los bloqueos genocidas y la pretensión de imponer una cultura y un modelo únicos al mundo.

No renunciaremos jamás a la defensa de la independencia, soberanía y libre determinación de los pueblos, sin injerencia ni intervención extranjeras, aseguró.

Por nuestro pasado glorioso, por el presente y futuro de las nuevas generaciones de cubanos, con el liderazgo del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, resistiremos creativamente y lucharemos sin descanso hasta alcanzar nuestros sueños de paz y desarrollo con equidad y justicia social para Cuba y para el mundo, concluyó.