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Foto: ANSA.

El papa Francisco exhortó hoy a los fieles presentes en la Plaza San Pedro, a preguntarse qué se puede hacer «frente a esta tercera guerra mundial tan cruel».

«También yo me hago esta pregunta hoy: Qué nos está diciendo el Señor? No huyas haciéndote la pregunta: qué me dice el Señor y qué bien puedo hacer?», dijo el pontífice durante el Angelus.

«Hoy, cada uno de nosotros debe interrogarse ante tanta calammidad, frente a esta tercera guerra mundial tan cruel, frente al hambre de tantos niños, de tanta gente: ¿Puedo desperdiciar, desperdiciar dinero, desperdiciar mi vida, desperdiciar el sentido de mi vida sin tomar coraje y seguir?», agregó.

«La paz es posible, no nos resignemos a la guerra», insistió, e invitó a «permanecer siempre cerca de los hermanos y hermanas en la atormentada Ucrania».

Esta nueva guerra mundial, según Jorge Bergoglio, no se limita a conflictos armados, sino a políticas que favorecen la pobreza y el hambre.

En ese sentido, llamó a «no dejarse encantar por las sirenas del populismo (de derecha, que prevalece en el centro y este de Europa, NDR), que explota las necesidades de la gente, proponiendo soluciones demasiado fáciles y apresuradas». «No sigamos a los falsos ‘mesías’ que, en nombre del lucro, proclaman recetas que sólo sirven para aumentar la riqueza de unos pocos, condenando a los pobres a la marginación», subrayó en la misa en la Basílica de San Pedro, en ocasión del Día Mundial de los Pobres.

«Todavía hoy -señaló- vivimos en sociedades heridas y somos testigos, tal como nos lo dice el Evangelio, de escenarios de violencia. Basta pensar en la crueldad que está sufriendo el pueblo ucraniano, de injusticia y persecución; además, debemos enfrentar la crisis generada por el cambio climático y la pandemia, que ha dejado una estela de males no solo físicos, sino también psicológicos, económicos y sociales».

Luego dijo que «aún hoy vemos a los pueblos levantarse contra los pueblos y asistimos con angustia a la vehemente ampliación de los conflictos, a la calamidad de la guerra, que provoca la muerte de muchas personas inocentes y multiplica el veneno del odio».

«Aún hoy, mucho más que ayer, muchos hermanos y hermanas, probados y desalentados, migran en busca de esperanza, y muchas personas viven en la precariedad por falta de empleo o por condiciones de trabajo injustas e indignas», agregó Francisco.

«Y aún hoy -agregó – los pobres son las víctimas más castigadas de toda crisis. Pero, si nuestro corazón está ahogado e indiferente, somos incapaces de escuchar su débil grito de dolor, de llorar con ellos y por ellos, de ver cuánta soledad y angustia se esconden hasta en los rincones olvidados de nuestras ciudades».

Por último, recordó que el lunes «se cumple el primer aniversario del lanzamiento de la Plataforma de Acción Laudato Si, que promueve la conversión ecológica y estilos de vida acordes con ella».

Agradeció a todos los que se sumaron a esta iniciativa, «cerca de seis mil los participantes, entre particulares, familias, asociaciones, empresas, instituciones religiosas, culturales y sanitarias», y sostuvo que «es un excelente comienzo para un camino de siete años destinado a responder al grito de la tierra y al grito de los pobres».

«Animo esta misión que es crucial para el futuro de la humanidad, para que pueda promover un compromiso concreto en todos para cuidar la creación», expresó.

Por último, envió un mensaje a los participantes de la Conferencia sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, COP27, que tiene lugar en Sharm El Sheikh, Egipto.

«Me gustaría recordar la cumbre climática COP27, que se está celebrando en Egipto. Espero que se den pasos, con valentía, determinación, a raíz del acuerdo de París», concluyó.