por Elier Ramírez Cañedo 

Al final le obsequiamos el libro completo Obama y «el nuevo enfoque» hacia 
Cuba  en forma digital, cortesía del autor 

Una decisión histórica
Está claro que Barack Obama desde que ejercía sus funciones de
senador creía inefectiva y arcaica la política de Estados Unidos
hacia Cuba. El 20 de enero de 2004, en un discurso en la Universidad del Sur de Illinois, había expresado:
Considero que es hora de poner fin al embargo contra Cuba…
Nuestro planeta se está reduciendo. Y nuestro mayor desafío
en política exterior… es cómo asegurarnos de que otros países, en
naciones en desarrollo, estén proporcionando sustento a su
pueblo, los derechos humanos a su pueblo y una estructura básica de gobierno a su pueblo, que sea estable y segura, para que
puedan ser socios en un futuro más brillante para todo el planeta. Y el embargo cubano ha fracasado en proporcionar tipos
de niveles de vida crecientes, ha oprimido a los inocentes en
Cuba y fracasado de manera total en derrocar a Castro, quien
ha estado allí desde que nací. Ahora es el momento de reconocer que esa política en particular ha fracasado. 1

Mas, es conocido que una cosa es lo que se puede decir y hacer
fuera de la Casa Blanca, y otra lo que ocurre una vez que se está
dentro de ella. Obama tuvo que moderar su discurso y encubrir
en buena medida su pensamiento con relación a la política hacia
Cuba, hasta que se le presentara el momento más oportuno para
introducir las modificaciones que consideraba pertinentes; de ahí
que una vez ganada las elecciones presidenciales de 2008, declarara que mantendría el bloqueo a Cuba, aunque manifestó que estaría dispuesto a dialogar tanto con amigos como con enemigos.
De esta manera, hasta el 17 de diciembre de 2014, lo realizado
por la administración Carter en el periodo de 1977 a 1981, seguía
siendo el momento histórico en que ambos países más habían
avanzado hacia una relación civilizada. Pero luego de su discurso ese día, Obama se convirtió en el presidente de Estados Unidos que marca el principal punto de inflexión dentro de la clásica
política agresiva de Washington contra La Habana en los últimos
cincuentaicinco años.
Nunca antes, presidente estadounidense alguno había realizado una llamada telefónica a su par cubano para hablar de manera
cordial y respetuosa, apartándose al menos por unos minutos de
la tradicional arrogancia imperial y reconociendo, de hecho, la legitimidad del Gobierno cubano. Ningún presidente estadounidense había manifestado su opinión contraria al bloqueo contra Cuba,
considerándola una política fallida. Carter y Clinton lo hicieron solo
después de abandonar la Casa Blanca.
Tampoco en la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba,
desde la ruptura de los vínculos diplomáticos en enero de 1961, se
había coordinado un mensaje televisivo simultáneo de los líderes
de ambas naciones anunciando su restablecimiento y el inicio de
un proceso de normalización.
Siempre, dentro de los diferentes diseños de negociación con
Cuba ―fundamentalmente visibles durante las administraciones
de Gerald Ford y Jimmy Carter― el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fue contemplado por el Gobierno de Estados
Unidos como parte del final de un largo proceso de negociaciones. Obama invirtió el camino, y de un solo golpe, anunció que se
abrirían embajadas en ambas capitales y pediría al Congreso el leLibro Obama FINAL (17 mayo 2017).indd 26 10/26/2017 11:15:25 AM
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vantamiento del “embargo”, tomando por sorpresa a los que más
podían torpedear el proceso de acercamiento a Cuba, en especial,
a la extrema derecha cubanoamericana presente en el legislativo
estadounidense.
Precisamente ese proceder fue el que recomendaron a Obama
los investigadores estadounidenses William Leogrande y Peter
Kornbluh en su recién publicado libro Back Channel to Cuba:
[…] aunque el gradualismo parece ser políticamente seguro porque cada paso en incremento es pequeño y por lo tanto debe ser
menos controvertido, un enfoque en incremento prolonga la lucha política con los opositores internos en Washington, quienes
protestan ruidosamente contra los pasos pequeños como contra
los grandes. Cada paso incremental les da una nueva oportunidad de detener el proceso, y solo tienen que ganar una vez. La
alternativa es un golpe audaz que cambie en lo fundamental
la relación (incluso aunque no solucione cada asunto) y deje
a los oponentes ante un hecho consumado. El viaje de Nixon a
China es un ejemplo paradigmático. 2
Si bien Obama tenía la autoridad para restablecer las relaciones
diplomáticas con la Isla, la Ley Helms Burton limita sus posibilidades de barrer con el bloqueo de un plumazo, aunque en realidad,
en uso de sus facultades ejecutivas, el presidente norteamericano
podría lograr una profunda flexibilización del bloqueo.
Por otra parte, quizás hubiera negociado con Cuba otros asuntos de mayor trascendencia para la mejoría de las relaciones bilaterales, aunque tardara más tiempo en hacer el anuncio de los
acuerdos; pero estaba urgido, considerando el poco tiempo que
le resta de mandato (apenas dos años), por el propósito de intentar reconstruir su maltrecho “liderazgo” en Latinoamérica y
el Caribe en el contexto de la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá.
2 William M. Leogrande and Peter Kornbluh:Back Channel to Cuba. The hidden
history of negotiations between Washington and Havana, The University of
North Carolina Press, 2014, p. 413.
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Si durante su primer mandato, Obama tuvo otras prioridades y
se cuidó de no dar pasos arriesgados que pudieran comprometer
la reelección, es evidente que en su segundo mandato se decidió a
trabajar en su legado como presidente. El anuncio del 17 de diciembre de 2014 podría convertirse en el paso más osado y relevante de
todo su mandato, aquel por el que sería recordado en el futuro.
Claro, ninguno de los predecesores de Obama en la presidencia del país, había tenido un contexto tan favorable para tomar
ese camino, aun así, debe reconocerse que Obama mostró valentía política, pues eran predecibles los fuertes ataques que debería
enfrentar de ciertos sectores de la clase dominante de Estados
Unidos, de figuras prominentes del partido republicano y de la extrema derecha cubanoamericana, defensores todos del más recalcitrante status quo. Obama sí fue pragmático, pero llevar adelante
ese pragmatismo requería valor. Recordemos lo que le sucedió a
J. F. Kennedy por intentar imponer su sello personal a la política
hacia Cuba.
Aunque todas las medidas adoptadas por Obama persiguen
un fin muy bien explicitado en sus palabras, que no modifica los
intentos de lograr un cambio de régimen en Cuba ―la llamada
transición pacífica hacia el capitalismo―, hay que reconocer que
fue verdaderamente audaz al dar un paso que ninguno de los
anteriores inquilinos de la Casa Blanca se había atrevido a realizar y que tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas. Las
experiencias anteriores de acercamiento a Cuba nunca llegaron
tan lejos. 3
Si Kennedy tuvo el coraje en 1961 de reconocer el fracaso de
la invasión mercenaria de Playa Girón ―plan que había heredado
de la administración Eisenhower― e, incluso, asumir toda la responsabilidad, Obama también lo tuvo al reconocer el fracaso de la
política de agresión y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba por
más de cinco décadas.
3 Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez: De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia
Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
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Creo que respetar y reconocer determinas actitudes de quienes
nos adversan, no deben interpretarse como una debilidad o desarme
frente al enemigo. Nuestra historia recoge muchos ejemplos similares. Antonio Maceo no dejó de apreciar y respetar a Martínez Campos en los momentos en que este se comportó con dignidad. Fidel
hizo lo mismo con J. F. Kennedy, a pesar de que durante su mandato
el clímax de la confrontación llegó a su punto más elevado durante la
invasión mercenaria de Playa Girón y la Crisis de Octubre.
Obama desató el nudo gordiano que representaba, para poder
avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, prolongar por más tiempo la situación de los héroes cubanos Gerardo
Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, presos injustamente en cárceles estadounidenses, y al mismo tiempo, la del
ciudadano estadounidense Alan Gross, condenado en la Isla por
actividades ilegales y subversivas al servicio de Estados Unidos,
cuando tenía la posibilidad de satisfacer el reclamo del Gobierno
cubano de buscar una salida humanitaria a ambos casos.
Otra decisión de importancia anunciada por el presidente estadounidense, fue la de revisar la inclusión de Cuba en la lista de
países terroristas.
Obama anunció, además, las siguientes medidas no menos significativas:
• Estados Unidos colaborará con Cuba en temas de interés mutuo como migración, operaciones antidroga, protección medioambiental y tráfico de personas
• Aumento de los viajes y el comercio
• Los viajeros estadounidenses podrán utilizar tarjetas de crédito y débito en Cuba
• Aumento del monto de las remesas que pueden ser enviadas a
familiares en Cuba y eliminación de límites para enviar remesas que apoyan a proyectos humanitarios, al pueblo cubano y
al emergente sector privado cubano
• Facilitación de las transacciones autorizadas entre Estados
Unidos y Cuba. A las instituciones financieras estadounidenses
se les permitirá abrir cuentas en las instituciones financieras
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cubanas. Y será más fácil para los exportadores estadounidenses vender bienes a Cuba
• Autorización para incrementar las conexiones de las telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos
Algunas de las regulaciones de implementación de estas medidas ya han sido publicadas. Pero la mayoría de ellas implican un
análisis previo y acuerdo con Cuba para poder llevarlas a la práctica. Conversaciones al más alto nivel entre funcionarios de ambos países; un posible encuentro de Obama y Raúl en la Cumbre
de las Américas; y la apertura de embajadas en ambas naciones,
parecen ser los próximos pasos.
A pesar de que se trata de un paso histórico, lo esencial no
se ha resuelto, como señaló el general de ejército Raúl Castro
Ruz, en su alocución del 17 de diciembre. El bloqueo continúa
ahí y el camino hacia la “normalización” parece ser un proceso
largo y complejo. “Nuestro pueblo debe comprender que ―añadió Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional el 20 de diciembre―, en las condiciones anunciadas, esta será una lucha
larga y difícil que requerirá que la movilización internacional y
de la sociedad norteamericana continúe reclamando el levantamiento del bloqueo”. 4
Creo que insistir en esto es clave. De lo contrario, perderíamos
el apoyo decisivo que siempre ha tenido Cuba en su lucha contra el
bloqueo. Si en estos años no se logra su levantamiento definitivo,
habrá que seguir llevando el tema a las Naciones Unidas y a otros
foros internacionales. La lucha contra el bloqueo no debe cesar y
ni siquiera cuando este desaparezca debemos desmovilizarnos.
Sería muy ingenuo pensar que el imperialismo no continuará buscando la manera de destruir nuestro proceso revolucionario. No
4 Discurso del general de ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos
de Estado y de Ministros, en la clausura del IV Periodo Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el
Palacio de las Convenciones, el 20 de diciembre de 2014, Año 56 de la Revolución: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2014-12-20/discurso-delgeneral-de-ejercito-raul-castro-ruz/ (internet).
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hace falta leer entrelíneas para deducir los propósitos del nuevo
enfoque pragmático que Obama quiere introducir en la política
hacia Cuba. Pero sobre esto ampliaremos más adelante.
El 14 de julio de 2009, Cuba presentó oficialmente a Estados
Unidos una propuesta de agenda con los temas que serían claves
para nuestro país en un proceso de diálogo con su gobierno. 5 La
agenda comprendía los siguientes puntos:
• Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles
estadounidenses
• Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero
• Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del
terrorismo
• Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “Pies
Secos-Pies Mojados”
• Devolución del territorio ocupado por la base naval de Guantánamo
• Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
• Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna
• Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones
• Restitución de los fondos congelados robados
5 El 13 de noviembre de 2012, en la Asamblea General de las Naciones Unidas,
el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, volvió a reiterar esta agenda al Gobierno de Estados Unidos. Asimismo, ofreció
a Washington “negociar acuerdos de cooperación en áreas de mayor interés
mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de
personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así
como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección
del medio ambiente y de los mares comunes”. También propuso “retomar las
conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas
migratorios y para el restablecimiento del correo postal”. (Canciller cubano en
ONU: “El presidente Obama tiene la oportunidad de iniciar una nueva política
hacia Cuba”, Cubadebate, 13 de noviembre de 2012, www.cubadebate.cu. El
artículo ofrece de manera íntegra las palabras del canciller).
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De esta agenda solo se ha hallado solución al primer tema, mientras que el tercero todo parece indicar que se resolverá en los meses
siguientes. Todo lo demás, aún está pendiente de solucionarse junto a otros asuntos que estarán en la agenda de Washington, como
las reclamaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas a inicios de la Revolución.
Lo cierto es que Obama ha comenzado a despejar el camino
sobre la cuestión cubana a quien resulte candidato por el partido
demócrata a las próximas elecciones presidenciales en Estados
Unidos. Pero todavía hay mucha historia por ver y no debemos
crearnos falsas expectativas. Lo más importante sería avanzar lo
más rápido posible en la construcción de un puente de relación,
que sea difícil derrumbar cuando en el 2017 arribe una nueva administración a la Casa Blanca.

Sinopsis:
*El Dr. Elier Ramírez nos propone nueve ensayos, surgidos al calor de lo acontecido en las relaciones Estados Unidos-Cuba desde lo históricos anuncios del 17 de diciembre de 2014, donde establece en sus análisis esa conexión dialéctica imprescindible: pasado, presente y futuro. A pesar de haber sido escritos en una conyuntura muy determinada constituyen fuente de información para cualquier estudio futuro sobre lo ocurrido e las relaciones entre Washington y La Habana en los años 2015 y 2016.
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